Monday, February 05, 2007

Entrevista

Copio-pego un trocito de una entrevista a un sociólogo estadounidense llamado Richard Sennett del que yo nunca había oído hablar (lo cual no significa absolutamente nada porque hay mucha gente de la que yo no he oído hablar y resulta que son eminencias). La entrevista completa se puede leer aquí.

En sus libros, especialmente en La corrosión del carácter, explica cómo la gente que se siente de un modo u otro amenazada por esta fragilización de las relaciones sociales que conllevan las nuevas condiciones flexibles del trabajo y la economía, tiende a desplazarse a posiciones políticas de derechas. ¿Qué es lo que motiva este giro político?

Me alegro de que hayas tocado este tema, porque es algo que tengo muy presente en estos últimos tiempos. Me intriga sobremanera saber por qué el primer impulso de la gente en momentos de cambio como el actual es desplazarse a posiciones de derechas. Para comprenderlo, hay que tener en cuenta que generalmente se trata de una derecha particular, tipo Vicente Fox, por ejemplo, o tipo Berlusconi, muy marcada por el individualismo, que viene a decir a la gente: «Tú también puedes alcanzar el éxito. El problema son esos pesados de la izquierda que se interponen en tu camino». Es un discurso que apela a una mentalidad de derechas individualista, desligada, en apariencia, de los intereses de los grandes grupos de poder. La única razón que se me ocurre para explicar este fenómeno es que el nuevo capitalismo pone el énfasis en la responsabilidad de cada persona frente a su propio destino, antes que en la responsabilidad colectiva, y este tipo de movimientos de derechas también refuerzan esa responsabilidad personal: le dicen a la gente que también ellos son importantes como individuos, que no son simplemente parte de la gran masa, aunque las circunstancias les hayan impedido demostrar de lo que son capaces. En la India, por ejemplo, resulta muy interesante observar cómo las personas que más sufren los efectos de este nuevo capitalismo están siendo atraídas en gran medida por este tipo de ideología derechista que les dice: «Sí, vosotros también merecéis tener vuestra oportunidad». De modo que no es un fenómeno únicamente occidental. Y la custión es saber por qué los movimientos de izquierdas no conectan con estos sentimientos. Esta es la gran pregunta que la izquierda debe abordar porque, en estos momentos, lo único que parece transmitir a la gente es desesperanza. En el Reino Unido, por ejemplo, los movimientos organizados de izquierdas están totalmente anquilosados y en Francia, la izquierda se ha ganado la etiqueta de auténtico movimiento conservador, con sus reivindicaciones de estabilidad. Tal vez simplemente tengamos que esperar unos años para que la situación evolucione; al fin y al cabo, estas tendencias actuales sólo tienen diez o quince años de vida. Puede que lo único que haga falta sea un cambio generacional para conectar mejor con la gente, que la solución radique simplemente en librarse de los líderes de mi generación que hay en los sindicatos y los partidos de izquierdas. No conozco bien la situación en España, pero no me cabe duda de que en países como Francia o el Reino Unido la vieja izquierda no tiene ninguna idea sobre qué hacer. Por ejemplo, me parece imprescindible reinventar los sindicatos de forma que apoyen a la gente que vive inmersa en esta economía flexible y va cambiando de un trabajo a otro; deberían reconvertirse en una especie de combinación de agrupación comunitaria y servicio de empleo, así podrían aportar a las personas algo de continuidad y estabilidad a pesar de las interrupciones y las rupturas que implica el nuevo capitalismo. En cierta ocasión hablé sobre este tema en un congreso sindical en el Reino Unido, y me asombró oír las respuestas que me dieron: «No podemos hacer eso, perderíamos nuestra identidad. Somos un sindicato que sólo representa a los trabajadores de un ramo determinado, y si uno de ellos cambia de ramo, dejamos de representarlo. Además, lo que nos importa es preservar el salario de nuestros trabajadores, no buscarles empleo». Me parece una actitud absolutamente tradicional: sólo te protegen si ya tienes trabajo. Mi esperanza es que, a medida que se vaya muriendo la gente de mi generación puedan desarrollarse estos nuevos sindicatos que defiendo.

Y los dejo con Lluis Llach... y con un nudo en la garganta.


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Thursday, February 01, 2007

Libra o El Fin de la Edad de Oro

Aún a riesgo de que mi blog se acabe pareciendo a La Gramola no me he podido negar a la petición de Karraxi. (Bueno, la verdad es que estoy encantada. Lo que más me mola de los blogs es la interacción con la gente. Si no fuera así escribiría en un cuaderno Guerrero de esos de argollas de toda la vida)

Antes que nada, una aclaración sobre los términos astrología y astronomía. Copio y pego de una página del Escéptico Digital que no me apetece dar mucho la brasa con esto ahora:

Astrología es el estudio de la posición y movimiento de los astros, a través de cuya interpretación SE PRETENDE conocer y predecir el destino de los hombres y pronosticar los sucesos terrestres.
Por el contrario,
Astronomía (con el sufijo griego ``nomos'' que significa ``leyes'') es la CIENCIA que trata de cuanto se refiere a los astros, principalmente de las leyes que rigen sus movimientos.

O sea, Rappel, el de las gafas al revés, es astrólogo y Kepler, el de las leyes de idem, es astrónomo.



Al principio estaba el vacío, o la nada, que era una fuerza llamada Caos. De la nada apareció la Tierra, Gea, que era la diosa primordial. Gea se aburría y un día decidió crear un marido que la envolviese cariñosamente. Así creó al cielo estrellado, Urano. Más tarde el cielo y la tierra decidieron tener hijos. Primero nacieron los seis titanes y las seis titánides que eran dioses porque eran hijos de las fuerzas primordiales. Más tarde aparecieron los cíclopes, gigantes con un solo ojo en medio de la frente, llamados Rayo, Trueno y Relámpago, que eran los dioses de las tempestades. Al mismo tiempo los titanes y las titánides se unieron y tuvieron hijos. Así del titán Cronos y la titánide Rea nació Zeus, el que más tarde sería el dios supremo del Olimpo. Sobre la tierra aparecieron más dioses así como otros seres vivos: los hombres, los animales y las plantas. Gea estaba feliz porque le encantaba ser creadora de vida. La vida iba apareciendo de las maneras más diversas y cada nuevo ser era más maravilloso que el anterior. Así las abejas se pusieron contentísimas cuando aparecieron las flores y los caballos quedaron muy intrigados cuando llegaron las cebras.

El único que no estaba feliz era Urano, celoso porque ya no era el compañero único de Gea ya que ésta había pasado a compartir su afecto con todos los seres vivos. Entonces Urano descargó su furia con sus propios hijos. Primero les prohibió que se paseasen por la tierra y más tarde los encerró en grutas subterráneas para que no pudieran ver la luz. A Gea no le gustó nada la actitud de Urano y habló con sus hijos para que destronasen a su padre, tan ruin que no se merecía reinar en el universo. Todos se negaron, excepto Cronos que era el hermano más joven y también el más valiente. Una noche en que Urano estaba unido a Gea, Cronos lo atacó con una hoz hiriéndolo y quitándole toda la fuerza sobrenatural. La sangre de Urano se derramó sobre la tierra y la fecundó. Así nacieron los gigantes las ninfas y otras divinidades y comenzó la edad de oro.

Por todas partes aparecieron bosques, prados y animales que vivían en armonía los unos con los otros. Los ciervos convivían con los leones y los corderos no temían a los tigres. A su vez los hombres no tenían que trabajar porque la tierra proveía de todo lo que necesitaban. No eran necesarias las armas porque no había disputas entre los hombres. Además no conocían la vejez: cuando llegaba el momento de morir hombres y mujeres simplemente se adormecían. Dice, la diosa de la justicia e hija del propio Cronos, tenía la balanza siempre equilibrada pesando el bien y el mal y asegurando que el bien siempre tuviera más fuerza. Pero un día la edad de oro acabó. Hubo quien dijo que la culpa la tuvo un pecado humano pero en realidad fue culpa de los dioses que nunca supieron vivir en paz.

Lo que ocurrió fue que Cronos empezó a sentir celos de sus propios hermanos. Comenzó tirando a los cíclopes para el fondo del Tártaro, encarceló a los titanes y finalmente se volvió contra sus propios hijos y los devoró. Los hombres vieron entonces que la tierra no era un lugar seguro y descubrieron el bronce y el hierro para construir espadas. Poco se tardó en que entrasen en guerra entre ellos. Gea, del disgusto, ya no era tan fértil por lo que los hombres tuvieron que empezar a cazar para sobrevivir. Apareció el hambre y las enfermedades: fue el fin de la edad de oro. La propia diosa de la justicia, Dice, tuvo que abandonar la tierra y refugiarse en el cielo. Aún hoy se la puede ver en las noches claras con la balanza, de platillos ahora inútiles, esperando la llegada de una nueva edad de oro para poder llevar de nuevo la justicia y la paz a la Tierra.

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Tuesday, January 30, 2007

En memoria de Chico

Mi pajarito, Chico, murió. La semana antes de irme a la montaña hizo mucho frío. Tanto frío como no se recordaba, según dijeron las personas mayores. Como las casas no están preparadas, dentro se pasa igual de mal que fuera y se conoce que Chico se enfrió. Andaba bastante tristón y con las plumas esponjadas así que justo antes de irme a la montaña lo había llevado al veterinario. La amiga que lo cuida me dijo que murió al día siguiente de irme. Ese mismo día, para acompañar a Elis, llevó un agaporni nuevo. Yo me enteré ayer de todo. Al pájaro nuevo lo hemos bautizado Toquinho. Es más menudito que ella pero parece que se llevan bien. De cualquier modo, se me hizo raro no volver a ver a Chico. Nunca había tenido animales y no imaginaba el cariño que se le acaba cogiendo a los bichillos. Ahora me siento fatal porque le podía haber comprado un radiador o algo. Pensaba que con ponerlo al sol durante el día bastaba. Iwi, tu Carrie ahora tiene un compañero. Seguro que se caen bien.

En homenaje a Chico, pongo una canción de su tocayo Chico Buarque, sobre un poema de João Cabral de Mello Neto, que se llama funeral de um lavrador. La canción habla de un campesino que sólo al morir pudo ser dueño de algo de tierra: la de su propia fosa.

Funeral de um lavrador


Esta fosa en que estás, medida con palmos,
Es la cuenta menor que sacaste en vida.
Es de buen tamaño, ni ancha ni honda,
Es la parte que te toca de este latifundio.
No es una fosa grande, es una fosa medida,
Es la tierra que querías ver dividida.
Es una fosa grande para tan poco difunto
pero estarás más holgado de lo que estabas en el mundo.
Es una fosa grande para un difunto tan sobrio
Y sin embargo, más que en el mundo te sentirás holgado.
Es una fosa grande para tu poca carne
Pero a la tierra dada no se abre la boca.
Es la cuenta menor que sacaste en vida,
es la parte que te toca de este latifundio,
es la tierra que querías ver dividida,
estarás más holgado de lo que estabas en el mundo,
pero a la tierra dada no se abre la boca.

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Sunday, January 28, 2007

La supernova



(Pequeño cuento basado parcialmente en hechos reales)

En realidad Merlin se llamaba Moisés. El nombre de Moisés lo habían elegido las monjitas del orfanato a donde llevaron a Merlin cuando lo encontraron llorando dentro de una caja de plátanos Del Monte. Como además la caja había aparecido medio flotando en una barranquera, el paralelismo con la Biblia era obvio aunque ni el barranco era el río Nilo ni el que sería el hogar de Merlin era, ni mucho menos, el palacio del faraón. El segundo bautizo de Merlin tuvo lugar en el mar cuando, con doce años recién cumplidos, se embarcó en un pesquero y capturó su primer merlin, una especie de pez espada. Desde entonces vivió en el mar y en el mar descubrió las estrellas. Merlin pasaba las noches mirando al cielo y terminó conociéndolo y amándolo. Supo de constelaciones y Galaxias, distinguió las órbitas de los planetas y
aprendió a orientarse guiándose por las estrellas.

Quizás fueron las propias estrellas las que le echaron una mano pero el caso es que Merlin se encontró de frente con su verdadera vocación el día en que el María Luisa, el barco camaronero donde entonces andaba, perdió uno de sus motores auxiliares y hubo que arrastrarlo a puerto. Quiso el azar, o el destino, que en una cantina del centro Merlin diera con un grupo de astrónomos que habían venido de la capital para construir un observatorio en la sierra. Es probable que la conversación que allí tuvo lugar no merezca entrar en los anales de la historia, lo que sí está claro es que cambió la vida de Merlin. – ¿Y va a servir para observar las estrellas? Pues yo podría trabajar allí porque las conozco muy bien. Así fue como Merlin cambió de profesión. Primero comenzó a trabajar como peón para todo y más tarde como asistente de cúpula. Eran los tiempos en que todo se hacía manualmente y los asistentes pasaban la noche a la intemperie y a oscuras sin más compañía que una cobija y una radio a pilas. Era un trabajo duro. Había hasta quien decía que era más duro que la pesca y muchos no habían aguantado su primer invierno.

Se cuenta que una noche de diciembre Merlin bajó sobresaltado a la sala de control donde trabajaban los astrónomos.
– Hay una estrella que no estaba ayer ahí.
– Por favor don Merlin, vaya a su puesto, no podemos distraernos ahora.
– Quizás podrían mirarla con el telescopio. Es nueva. Ayer no estaba ahí. Estoy seguro.
– No tenemos tiempo para eso ahora. Vuelva a la cúpula por favor.

Un equipo japonés reporta el descubrimiento de una supernova en M31 a Día Juliano JD 2453975.482 (20.857 UT). Detectada con magnitud 6.4 en la posición RA 00:38:16.15 DEC +40:11:45.3 J2000.0

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Friday, January 26, 2007

Es bonito...


... pero en realidad es mucho más bonito.

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Wednesday, January 24, 2007

Acuario o el Dulce Don de la Belleza



Ganímedes era un joven príncipe de Troya, hijo del rey Trós y de la reina Calíorre. Cuenta la leyenda que era el más bello de los mortales. Tan bello que los propios dioses lo admiraban. Se decía en el Olimpo que el muchacho era tan increíblemente guapo que más parecía un dios. Hasta el propio Zeus sintió curiosidad y un día bajó a Troya para mezclarse con los mortales y ver con sus propios ojos si era cierto lo que se contaba. El dios quedó inmediatamente prendado del atractivo joven y volvió al Olimpo ansioso por contarle a su mujer, Hera, que había visto a un muchacho más bello que el propio Apolo. "¡Más bello que Apolo es imposible!" Exclamó Hera que mal podía disimular los celos que sentía. Apolo era tan guapo que se contaba que sólo la hermosa Casandra lo había rechazado. De la historia de Apolo y Casandra aún se hablaba en el Olimpo. El dios lo había intentado todo para conquistar, sin éxito, a Casandra. Finalmente, sabiendo la debilidad que su amada sentía por la adivinación, le prometió el don de la profecía si accedía a entregarse a él. Ella aceptó pero una vez una vez hubo dominado las artes de la adivinación se negó a cumplir su parte del trato. Apolo se puso furioso y la maldijo retirándole el don de la persuasión: aunque las profecías de Casandra fueran ciertas, nadie, jamás, la creería.

El caso es que Zeus no podía olvidar a Ganímedes y decidió raptarlo. Adoptando la forma de una gigantesca águila descendió sobre Troya y agarrando al joven con sus garras lo llevó al Olimpo. Allí se decidió que el muchacho fuera el copero de los dioses. A partir de ese momento sería Ganímedes el encargado de transportar los jarros de néctar que los dioses bebían y de servir el líquido divino en copas de oro. Todos los dioses del Olimpo estaban encantados con el joven. Todos menos Hera, que además se sentía humillada porque hasta la llegada de Ganímedes había sido su hija Hebe la encargada de servir a los dioses. Hay quien dice que su odio por el muchacho fue lo que motivó que más tarde abandonase a los troyanos cambiando las alianzas en la guerra de Troya.



Aunque Ganímedes estaba muy contento sabiéndose favorito de los dioses sentía inquietud por su padre al que imaginaba preocupado por su desaparición. Zeus envió entonces a Hermes, el dios mensajero, a visitar al viejo rey Trós para contarle que su hijo se había vuelto inmortal y vivía feliz en el Olimpo. Además llevó como regalos de parte de Zeus una cepa de oro forjada por el propio Hefesto, dios del fuego y de la metalurgia, y un par de caballos alados capaces de volar sobre la tierra y el mar. Los presentes eran sin duda valiosísimos y Trós los aceptó aunque declaró que no estaría totalmente satisfecho hasta que no pudiera ver a su hijo. Así fue como Zeus trasladó a Ganímedes a los cielos para que su padre pudiera verlo todas las noches. Todavía hoy, en las noches limpias de verano, el joven copero parece escanciar desde el cielo la bebida de los dioses.

Acuario es la constelación central de una región del cielo conocida como acuática o marina: Al este está Eridano, la constelación del gran río, y Piscis. Al oeste se encuentra Capricornio, la cabra marina. Se cree que estas constelaciones fueron identificadas ya en la prehistoria en los tiempos en que el invierno coincidía con el pasaje del sol por ellas. Así, estas regiones del cielo se habrían asociado entonces con las lluvias propias de esa época del año.

Ganímedes es también el mayor satélite de Júpiter.

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Tuesday, January 23, 2007

Una de mitología

Aquí va un poco de mitología motivada por la fijación con el horóscopo que últimamente he notado en Malayerburgo y regiones aledañas. Particularmente inspiradoras fueron las discusiones sobre el carácter de los nacidos bajo el signo de Virgo, como una servidora.



Hace mucho, mucho tiempo, vivían Deméter y su hija Perséfone felices en el campo haciendo que los árboles creciesen y diesen frutos y manteniendo los prados verdes y hermosos. Las hojas nunca se caían y las flores nunca se marchitaban. Además los frutos siempre estaban maduros y listos para ser recogidos por los pastores. Deméter sentía especial fijación por el trigo y hacía que creciera en abundancia. Por eso fue llamada Ceres, la diosa de los cereales, por los romanos. Deméter era una diosa muy importante. Hija de los Titanes, que habían nacido de la unión del Cielo y de la Tierra, era hermana de Zeus, de Hera y de Hades. Además era una de las fundadoras del Olimpo. La cosa es que ambas eran muy felices cuidando de la naturaleza. Claro, que la felicidad no es para siempre y pronto la tranquilidad de madre e hija se iba a ver perturbada.

Hades estaba loquito por Perséfone y llevaba mucho tiempo tratando de seducirla. Deméter lo sabía así que no dejaba a su hija ir a visitarlo porque además éste vivía en el mundo subterráneo donde nunca salía el sol y nada tenía vida. Un día que Perséfone estaba sola en un prado se encontró casualmente con Hades que paseaba en un carro guiado por dos bellos corceles. Éste la invitó a pasear con él y Perséfone, ante una visión tan majestuosa, no pudo negarse. Ahí aprovechó Hades para llevarla a su mundo subterráneo.

Pasaron los días y Deméter empezó a preocuparse por la suerte de su hija. Presa del abatimiento dejó de atender a las plantas y las flores dejaron de brotar y los campos se secaron. Entretanto, en el submundo las cosas no estaban mucho mejor. Perséfone, que pese a todo no odiaba a Hades, no conseguía adaptarse a aquel mundo de oscuridad. Su ánimo iba decayendo y dejó de comer. A su vez Hades, que la amaba de manera sincera, sufría intensamente al saberla infeliz. Tanto es así que prefería volver a estar solo pero verla alegre en su mundo de la superficie que tenerla con él sufriendo. El día que le dijo a Perséfone que la dejaría marchar ésta se puso tan contenta que sintió un hambre feroz y pidió, por fin, algo para comer. Lo que no sabía es que entre los dioses existía un antiguo pacto por el que quien ingiriese alimento en el mundo subterráneo, no podría jamás salir de él. El pobre Hades era un mar de dudas porque no quería romper el pacto pero tampoco quería retener por más tiempo a su amada contra su voluntad. A todas estas, la tierra se había vuelto un secarral porque Deméter se negaba a seguir cuidando de la naturaleza hasta que no tuviera a su hija de vuelta.

Tuvo que intervenir Zeus que lo había visto todo desde el principio. Después de un tiempo de meditación decidió que Perséfone pasara la mitad de su tiempo con Hades y la otra mitad con su madre. Al volver con Deméter, madre e hija revivieron los días felices en que hacían reverdecer los campos. Los árboles volvieron a dar frutos y el trigo volvió a brotar dando a la tierra un bonito color dorado. Pasados seis meses, Hades volvió en su carro y llevó a Perséfone de vuelta al submundo para pasar los siguientes seis meses. Deméter, de nuevo, se negó a cuidar de las plantas hasta el regreso de su hija y los campos volvieron a secarse. El ciclo de Perséfone, la diosa virgen, se repite desde entonces. Las temporadas en que ésta vive en el mundo subterráneo son conocidas por los hombres como invierno. Cuando Perséfone regresa con su madre, comienza la época a la que los humanos llaman primavera. Cuando llega el verano, Perséfone se va acercando más y más al mundo subterráneo donde pasará el otoño y el invierno.

La constelación de Virgo es muy tenue y en nuestras ciudades iluminadas es muy difícil distinguir el patrón que habían imaginado los antiguos griegos. Hay sin embargo una estrella que se destaca: la estrella Espiga. A medida que avanza el verano Espiga se va acercando más y más al horizonte. Cuando el verano termina, la estrella desaparece en el horizonte. Es Perséfone que baja al mundo subterráneo de Hades.

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Sunday, January 21, 2007

Montaña times



Aquí va una fotillo de mi lugar de trabajo. Abajo está el desierto de Sonora y más allá el mar. Es un sitio muy bonito de verdad que no se ve para nada reflejado en la imagen. Aparte de que yo no tengo ni idea de fotografía y de que mi cámara es de campo y playa, se me estaban congelando los dedos. Pero en fin, en este marco incomparable paso diez noches, con sus días, al mes. Aquí me dedico a la noble ciencia de la astronomía. Aparte de pagarme por investigar, soy lo que se llama astrónomo de soporte que consiste en poner a punto los instrumentos de observación y dar apoyo a otros astrónomos, que por venir a la montaña sólo ocasionalmente, no tienen mucha experiencia. Yo les explico como funcionan los aparatos y trato de solucionar los problemas que vayan surgiendo. Ejemplo: - ¡Esto no funciona! ¡No puedo ver estrellas! – ¿Has probado a abrir la tapa del telescopio? Si el problema es más grave un remedio que casi nunca falla es apagar y encender el aparato en cuestión, no sin antes soltar alguna parrafada técnica y fruncir el entrecejo para parecer profesional.

La verdad es que no tenía intención de hablar de mi curro pero, como el Barça, mi curro es más que un curro. No porque sea más o menos interesante que otros, sino porque exige un cambio radical de vida. Estamos a dos mil y pico metros de altura y a cinco horas de la civilización. Aquí vivimos un par de decenas de trabajadores en una residencia que viene a ser una especie de albergue de montaña pero sin coleguillas tocando la guitarra. ¿Recuerdan la plataforma petrolífera de ‘La vida secreta de las palabras’? Pues el ambiente es parecido. Es curioso como se acaban creando afinidades con personas que aparentemente no tienen nada que ver contigo sólo porque compartes tu tiempo con ellos en un ambiente hostil. Yo digo que es una especie de síndrome de Estocolmo. A veces es duro, sobre todo las noches de invierno, como la de hoy, en las que hace un pinche frío (hay -13 grados) y la jornada laboral se extiende hasta 14 horas (se trabaja de sol a sol, pero al revés) pero tiene sus momentos mágicos como cuando sales y ves un cielo increíblemente limpio y estrellado o como cuando te vas dormir al amanecer y ves salir el sol en el desierto. Aunque me gusta estar aquí, y en cierto modo me he habituado a la soledad, no me considero una persona dada al misticismo ni especialmente reflexiva. Me refiero a que no me hago preguntas trascendentales porque sé de entrada que no tienen respuesta. En cualquier caso, si existieran respuestas, el karmapa lama, el contable, el concejal de urbanismo y el astrónomo estaríamos igual de lejos de ellas. Bueno no, el concejal de urbanismo estaría un poquito más cerca. De hecho, a veces tengo crisis porque pienso que mi trabajo es totalmente inútil. En una de estas, me dio por matricularme en trabajo social por la UNED pero no duré ni un semestre. Imagino que ese no es el camino. Que lo que haces no tenga trascendencia ninguna para la humanidad puede ser tranquilizador (no se puede hacer daño a nadie) pero también un poco angustiante. En cualquier caso, hay que trabajar para vivir por culpa de Eva y de la serpiente aquella, ¿no?

Para terminar una canción de Triana que mola mucho. Yo quise subir al cielo para ver y bajar hasta el infierno para comprender...


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Saturday, January 13, 2007

Los Globos



Vengo de los globos. Los globos son tiendas de segunda mano donde se puede encontrar de todo. Desde ropa a electrodomésticos pasando por repuestos de coche y cacharros de cocina. El lema de sus propietarios es bien sencillo a la par que práctico: nada es basura hasta que se demuestre lo contrario. Cada día cruzan la frontera cientos de camionetas, tuneadas con plataformas, cargadas hasta los topes de arretrancos para surtir a los globos. Visitándolos es posible hacerse una idea de lo consumistas que pueden llegar a ser los gringos, aunque que tire la primera piedra… Hay muebles tan nuevos que una se pregunta cómo pudo alguien tirarlos a la basura (todito mi mobiliario, a excepción del colchón, viene de los globos). Claro, que hay cosas que es inexplicable que no estén en la basura. Esta mañana, además de sacar un montón de fotos, compré una bola del mundo muy bonita. Mi actual y recién estrenada actividad fotográfica me está costando el apelativo de la gringuita de la cámara. Hasta hace poco era la güerita (rubita) de la bicicleta. No soy ni gringa ni muy rubia pero eso es lo de menos, parece ser.

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Wednesday, January 10, 2007

Fotos

Tengo cámara nueva. No es regalo de reyes pero para los efectos es lo mismo. Estoy tan emocionada como cuando me regalaron mi primera bicicleta. Realmente mi primera bicicleta tampoco fue regalo de reyes sino que la heredé de mi hermana después de que mi hermano le hiciera algunos arreglos, consistentes básicamente en pintarla de gris a brocha (originariamente fue roja) y cambiarle los frenos. Se llamaba Epifania y la usé hasta que crecí lo bastante para parecer el típico oso montando en triciclo de los circos. El caso es que estoy con la cámara como niña con zapatos nuevos y quería compartir con ustedes mis primeras fotos.

La primera es de una escuela muy bonita por la que suelo pasar cuando ando en bicicleta. Después de sacar esta foto salió un señor con bigote que me miró de manera muy fea. En estos tiempos de locura, quizás no sea buena idea pararse con una cámara en la puerta de un colegio, me temo.



Este es uno de los muchos puestos de máscaras de lucha libre que hay en la ciudad. La lucha es un fenómeno social en México y los luchadores son tratados como auténticos héroes. Los más famosos son El Santo (quinta máscara por la izquierda de la segunda fila empezando por abajo) y Blue Demon (tercera por la izquierda de la tercera fila desde abajo). Así mientras los niños españoles suspiran por una gorra de Fernando Alonso, los mexicanos sueñan con la máscara de El Santo. Este último tuvo su propia historieta en la década de los cincuenta y grabó más de cincuenta películas donde actuaba como superhéroe luchando contra momias, vampiros, científicos locos y cosas así.



Esta foto reúne los dos comercios más populares de Ensenada. La farmacia, donde además de medicinas se pueden comprar cigarros, todo tipo de porquerías comestibles y pagar facturas y el típico puesto de mariscos callejero. Yo estoy abonada a estos últimos. Molan especialmente los cócteles de almejas que consisten en un vasito de plástico con almejas troceadas con su propio jugo, limón, salsa de tomate, aguacate, cilantro, salsa picante y un par de ingredientes más que ahora no recuerdo. Aún no me he puesto mala.



Por último esta foto es del cuadro de contadores de un edificio y va dedicada a omanero.

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Sunday, December 17, 2006

Serendipias y despedidas

Roberta Sá no Festival da Cultura


Pues buscaba yo un vídeo de Pedro Luis e a Parede, que es un grupo brasileño con una percusión muy buena, y acabo de descubrir a esta chica que ya me tiene enamorada. Como todo buen descubrimiento ocurrió de forma fortuita y de ahí lo de la serendipia del título (yo me sé de uno que se va a desmayar por la palabra). La presentación de la canción tiene un toque a programa de José Luis Moreno y la calidad de la imagen no es muy buena pero vale la pena. Además allá por el minuto 3 se puede ver a Pelé que no cabe en él de entusiasmo. Vean, vean.

Según leo aquí y allá en Internet parece que la chica participó en una especie de Operación Triunfo Brasil y duró menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Vamos que la echaron a la primera de cambio a la pobre. Después (o quizás antes) grabó un disco que no salió a la venta sino que fue el regalo de navidad de una empresa a sus empleados (y a mí que me regalaron una agenda…). Pero los caminos de la fama son inescrutables y finalmente la chica se pudo reivindicar y encontrar su lugar en el parnaso de las estrellas. ¿Alguien ha hablado de Bisbal?

Lo de despedida iba porque mañana inicio mi periplo de regreso a casa y despedirse es lo que toca. Salgo el lunes y llego el miércoles por la noche. Pues sí, incluso en este mundo globalizado puede una sentirse como Alexander von Humboldt.

Nada más para este domingo de invierno. Es hora de abandonar el barrio: el karaoke ha comenzado. Acabo de oír una canción que en su momento álgido rezaba así: Al canario de nuestro cariño/le falta alpiste. Juro que no me lo inventé.

Fe de erratas: El del, digamos cameo, en el minuto 3 no es Pelé sino el ministro de cultura Gilberto Gil. Corregido queda.

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Wednesday, December 13, 2006

Una historia cualquiera



Para Gabriela, que no se llama así pero ella sabe que es ella.

Mientras Gabriela terminaba de arreglarse me decía, mirándome a través del espejo del baño, que siempre que se peinaba se acordaba de su padre. Era él quien le recogía el pelo cada mañana antes de ir a la escuela. Pero sus callosas manos de obrero no estaban preparadas para la suavidad del cabello de una niña de seis años e inevitablemente sus coletas siempre quedaban apretadas. Llegaba a la escuela con un dolor de cabeza terrible, me decía entre risas.

El padre de Gabriela se consideraba un hombre afortunado. Simpatizante del partido socialista, tras el golpe de estado que acabó con la vida de Allende y con las esperanzas de los chilenos, sólo perdió su trabajo. También perdió la dignidad y las ilusiones, me dijo Gabriela, ahora sí, mostrando un brillo de tristeza en sus ojos negros. Después del golpe aún hizo algún intento de encontrar empleo, pero estaba señalado. Pronto tuvo miedo de que se supiera que había votado por la Unidad Popular o que había estado en la plaza de los Héroes de Rancagua el día que Allende anunció la nacionalización del cobre, y se recluyó en su casa de la comuna Maipú. Un día el miedo se vino a vivir con nosotros y nos acostumbramos a verlo detrás de mi padre mientras cada mañana se afanaba penosamente en las tareas domésticas que, como a buen hombre chileno, nadie había enseñado a hacer, me contó. Entretanto, su madre limpiaba casas en Las Condes y criaba unos hijos que no eran los suyos.

Gabriela dejó el peine sobre el lavabo y girándose me confesó que de niña tuvo envidia de los exiliados chilenos en Europa. Porque eran jóvenes e idealistas y la gente los quería porque eran héroes. Y cantaban canciones de Atahualpa y de Víctor Jara. Y eran cultos y leían a Neruda y a Galeano. Y porque decoraban sus casas con posters del Che Guevara y no con una roñosa foto de la cordillera recortada de una revista, como su padre.

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Monday, December 04, 2006

Ugencia de una nueva moralidad

Copio y pego un árticulo de Leonardo Boff. Para meditar. La música es una versión del Take Five que hace Tito Puente. No tiene nada que ver con el tema pero se me antojó. Sin duda, mi música de la semana.


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Los informes sombríos sobre el estado de la Tierra y sobre el futuro desalentador de la especie humana nos sugieren la urgencia de una nueva morlidad. Más y más nos damos cuenta de que esta situación dramática se vincula a la forma insensata y hasta inmoral con la que nos relacionamos con la naturaleza, depredándola sin remordimiento a través de un modo de producción que hace del lucro su única ley y religión. Solamente ahora, cuando la alarma ecológica ha llegado a las páginas de la economía, empiezan los gobiernos y las grandes instituciones internacionales a tomarla en serio. La crisis no viene: ya estamos dentro de ella, y alcanza a millones de personas. Al Gore, en su documental «Una verdad incómoda», nos proporciona los datos. O invertimos ya ahora en la disminución de los gases de efecto invernadero, o en los próximos años tendremos que aplicar más de mil millones de dólares anuales para estabilizar el calentamiento dos grados por encima del actual nivel. O nos vamos a encontrar catástrofes nunca vistas.
Bien analizadas, estas medidas son apenas paliativas. Parten de un presupuesto equivocado: piesan que limando los dientes del lobo disminuimos su ferocidad... O sea, podríamos continuar con el mismo modelo de producción y consumo, disminuyendo simplemente la dosis. Ese modelo nos condenará a todos, porque se basa en una metafísica falsa, la de que podemos disponer de los recursos como nos venga en gana, y que nuestra relación con la naturleza es sólo de orden utilitario. Pensamos que estamos por encima de la naturaleza, y contra la naturaleza. Ella se vengará, tal vez expulsándonos definitivamente de su seno, como se expulsa a una célula cancerígena.

Por eso, de poco valen las soluciones técnico-científicas fundadas en aquella metafísica. Necesitamos una ecuación moral que cambie los fines y no sólo los medios de nuestra civilización. He aquí algunos puntos para la nueva moralidad.

En primer lugar, debemos tomar en serio el principio de precaución y de cuidado. O cuidamos de lo que queda de la naturaleza y regeneramos lo que hemos devastado, o nuestro tipo de sociedad tiene los días contados. Además, filosóficamente, el cuidado es la precondición para que surja cualquier ser, y el criterio anterior a toda acción.

En segundo lugar, importa dar centralidad al afecto, a la compasión, al corazón y a la piedad, como principios morales. Eso nos enseñan el budismo en Oriente y Schopenhauer en Occidete. Ambos afirman: «no hagas mal a ningún ser, más bien esfuérzate por ayudar a todos lo más que puedas».

En tercer lugar, urge rescatar el respeto y la veneración ante cada ser, porque representa un valor por sí mismo. Como lo formuló Albert Schweitzer: «ética es la ilimitada veneración ante la vida y el respeto ante cada ser».

En cuarto lugar, se hace necesario asumir la responsabilidad del futuro del planeta y de la vida. Somos los guardianos del ser. Hans Jonas espresó así el principio de responsabilidad: «actúa de tal manera que tus actos no sean destructivos para la vida».

En quinto lugar, en vez de la competición hay que reforzar el principio de cooperación, porque es la ley suprema del universo: todos los seres son interdependientes y se ayudan unos a otros para evolucionar, sin excluir a los más débiles.

Si viviéramos esa nueva-vieja moralidad, cambiaremos los comportamienos de los estados y de las personas para con la naturaleza, y así nos salvaremos. Vale la frase de 1968 en los muros de París: «seamos realistas, exijamos lo imposible».

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Tuesday, November 28, 2006

Flojera mental

Después de tanto tiempo sin pasar por aquí esperaba escribir algo con un poco de fundamento pero la verdad es que estoy de capa caída, bloguerísticamente hablando. Mi vida en el exilio se limita al curro (a nivel de mar y en la montaña), a paseos en bici, a algún ejercicio de introspección y a unas historias muy chungas de las que prefiero no escribir. Mi vida social tiende a cero mientras que la vida cultural de este sitio es inexistente y no tengo tele. En resumen, me faltan estímulos y/o fuerzas para escribir. Eso no significa que vaya a cerrar el blog (aunque todo hay que decirlo, la bogosfera no perdería gran cosa si lo hiciera) pero sí que no sé cuando volveré a cogerlo con ganas. De cualquier forma, aunque escriba poco, sigo leyéndolos todos los días. De alguna manera ustedes, los ciudadanos de Malayerburgo y otros, se han convertido en parte de mi vida. Hace unos meses hubiera considerado friqui perdido a cualquiera que dijera una cosa así. Ahora veo la Internet como un medio de comunicación y encuentro más, ni mejor ni peor que otros. Sin duda mi modestísimo espacio en la blogosfera me ha enriquecido y espero que lo siga haciendo. Siguiendo con el tema, el otro día hablaba por teléfono con mi amiga del alma, que es como mi hermana y a la que quiero como a poca gente en este valle de lágrimas, y me decía que andaba buscando no sé qué información en Internet y le sorprendió que la mayoría de los enlaces llevasen a ‘blogs de esos donde un montón de colgados escriben chorradas’ (sic). Ella es una de las pocas personas con la que hablo de cualquier cosa y que sabe (casi) todo de mí y sin embargo, como San Pedro, negué tres veces mi blogoadicción. Bueno, sólo la negué una vez y ni cantó el gallo ni nada pero tengo que dramatizar un poco para que el post tenga algo de sustancia. Creo que la pobre aún no está preparada para asumir mi lado friqui. A lo mejor salgo del armario cuando la vea en navidad. Habrá post al respecto, prometo.

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Monday, November 06, 2006

Una del Oeste



La ciudad donde vivo es francamente fea pero se le acaba cogiendo cariño. Se fundó hace sólo 120 años y aún así creo que es la más antigua de Baja California. No hay centro colonial ni iglesias ni palacios ni nada que huela a historia de esa que se estudia en las escuelas así que los propios mexicanos suelen decir que esto no es México. Y la verdad es que por aquí la gente está bastante agringada. No es raro que los hombres vayan con sombrero de vaquero (más correctamente sombrero norteño, pero viene a ser lo mismo), botas y cinturón de hebilla gruesa con forma de cabeza de caballo, toro, herradura o algún otro símbolo alegórico de la vida en los ranchos. Los únicos edificios de cierto valor son una cantina y la antigua cárcel, hoy centro cultural. La cantina es más antigua que la propia ciudad y tengo entendido que comenzó como posada en una ruta de diligencias. En seguida fue un éxito porque su fundador, un alemán, trajo consigo de la vieja Europa la fórmula de la cerveza. Es una casa de madera bastante parecida a las de los pueblos de las películas de vaqueros. De hecho parece que por estas latitudes era costumbre traerlas en piezas por barco desde Inglaterra o comprarlas en los catálogos de 'Sears' (unos almacenes gringos). En la fachada aún se pueden ver las típicas barras para atar los caballos. Por dentro conserva más o menos su decoración original, aunque con un par de hermosos televisores para ver béisbol y fútbol, y es el único local donde se pueden ver juntos y en armonía a gringos y mexicanos. Suele haber mariachis o bandas norteñas que tocan ese tipo de música tan popular aquí (chin pon-pon, chin pon-pon) con el que me atormentan los domingos y cuyos máximos exponentes son los 'Tigres del Norte' y los 'Tucanes de Tijuana'. La antigua cárcel es una casita de adobe con pinta de fuerte del general Custer. Tiene un patio central y dos filas de celdas a los lados que son cuartitos diminutos. Yo sólo entré una vez a ver una exposición y sólo cabía un cuadro, tamaño medio, por celda. Las condiciones de la prisión debieron ser francamente inquietantes para los pobres forajidos.

En cuanto a la ciudad en sí no hay mucho que contar. Tiene aire de barrio residencial gringo, con calles en cuadrícula y casas unifamiliares, pero en versión mega cutre. El centro, en la costa, está dedicado a comercios para los turistas gringos de los cruceros. ¿Se acuerdan de Vacaciones en el Mar? Pues el barco paraba aquí. Las tiendas que más abundan son las farmacias cuyo producto estrella es el viagra (la relación de esta ciudad con el viagra merece un post aparte) aunque venden de todo, incluyendo tabaco, alcohol, tarjetas para móviles y papas fritas de bolsa. También cerca del puerto está el bajío, que es el típico barrio con bares sórdidos y prostitutas. El sitio no sólo es deprimente sino peligroso. Tal es así que los policías tienen terminantemente prohibido ir por allí en su tiempo libre. Un compañero del curro, ex-policía, me contó como un par de delincuentes habían reconocido a un antiguo colega suyo, que tuvo la osadía de meterse con una amante en un motel del bajío, y se lo habían cepillado allí mismo. Pese a todo, la ciudad es relativamente tranquila. Más hacia el interior están las calles comerciales para la población local. Termina el reino del viagra y empieza el de los vestidos tipo Sisí Emperatriz. Es asombrosa la densidad de tiendas con vestidos cursis hasta decir basta por metro cuadrado. La razón está en que aquí son tremendamente populares las fiestas de los 15 años… pero esto lo contaré en otro post.

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Sunday, November 05, 2006

Autopromoción

Escribo un post apresurado para comunicarles que ya funciona el contador y por fin puedo saber con que palabras clave ha encontrado la gente mi humilde bitácora. Información esta que a mí, que no me dedico al marketing, no me sirve absolutamente para nada... pero me hacía mucha ilusión, oyes.
El top ten de búsquedas, que es en realidad un top four, es éste:

1) Me engaña por internet
2) Historia de los cocteles calientes
3) Dicen que yo soy un vagabundo
4) Historias de madres calientes

Yo aquí, en esto de las palabras clave, estoy viendo tema para una tesis de sociología. No sé...yo noto que esas frases aparentemente absurdas expresan las obsesiones del hombre contemporáneo y su problemática en un ambiente hostil donde las relaciones de poder entre las nuevas subjetividades y las estructuras tecnológicas marcan un conflicto no resuelto entre el sujeto y los nuevos sistemas de información. O sea, la gente quiere comunicarse... sólo hay que saber entenderla.

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Saturday, November 04, 2006

Chico Buarque y las últimas voluntades

Ayer cantó Chico Buarque en Lisboa y yo me lo perdí. Ver a Chico Buarque en directo es una de esas cosas que me gustaría hacer antes de morir y ahora no sé si voy a tener la oportunidad. No es por ser dramática pero ya el hombre está mayor y no está tan metido en la música como antes. De hecho me sorprendió bastante que sacara un disco y que se fuera de gira. Bueno, pues resulta que me puse a pensar que cosas me gustaría hacer antes de morir y me ha salido esta lista. Son todo cosas un poco tontas lo que indica que debo ser más simple que el mecanismo de un botijo (lo digo porque la lista no incluye nada de hijos, árboles y libros, conste que no estoy "fishing for compliments" como dicen los ingleses). Pues al tema. Estas son las cosillas que me gustaría hacer antes de abandonar este valle de lágrimas:

- Ir a un concierto de Chico Buarque (lo repito por completitud)

- Acostarme con M. (o sea, “hacer el amor” de verdad no como la vez que lo que pasó es que habíamos bebido mucho.)

- Hacer submarinismo (es un objetivo bastante factible – tenía una conocida cubana que confundía factible con loable y le quedaban frases bastante graciosas – pero por una cosa o por otra nunca lo he conseguido. Por ejemplo, una vez me apunté a un curso y un temporal destruyó la escuela pocos días antes de que empezaran las clases.)

- Conseguir pintar algo decente. (El comentario de mi hermana al ver unos supuestos retratos pintados por mí fue el siguiente: ‘¡Qué horror! Pero Mac, eso es horrible, ¿no?’ La confianza, efectivamente, da asco.)

- Descubrir una supernova galáctica. (Pues sí, una no es de piedra y le gustaría tener su momento Jodie Foster).

Quería poner una canción de Chico Buarque como banda sonora pero ahorita ando un poco espesa y no puedo pasar mis archivos de música a mp3 ni me acuerdo de los datos de mi cuenta del youtube, así que otra vez será. Pero encontré un vídeo simpático donde Chico, con bigote y camisa lolaila, canta con Milton Nascimento. Lo pueden ver pinchando aquí.

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Thursday, October 26, 2006

El (pinche) proceso

(Esta historia es verídica pero se presenta en forma resumida ya que la versión extendida no es apta para espíritus sensibles.)

Hace unos meses que abrí una cuenta en el banco y pedí una tarjeta de esas normales de débito. Me dijeron que la fuera a buscar pasados diez días. A los quince (me di un pequeño margen porque ya me conozco el patio) fui a recogerla pero no estaba. Por lo visto las normas habían cambiado y los extranjeros debían ahora esperar un mes mientras se hacían unas ‘averiguaciones’ (¿Consultar en la base de datos de la INTERPOL? ¿Pedir informes de buena conducta a los vecinos?). OK. Al mes y pico volví y seguían sin noticias de la tarjeta. Bueno vale. Las visitas al banco se hicieron frecuentes los siguientes dos meses y la historia se repitió: nadie supo decirme nada de la tarjeta. Hasta que hace un par de días empecé a sospechar que algo iba mal y decidí llamar a un teléfono de esos de atención al cliente. La cosa fue más o menos así:

- Máquina: Servicio de bla, bla, bla. Si quiere tal cosa marque 0, si quiere tal otra cosa marque 1… Digite ahora su clave telefónica.
- Yo: [Ostias, que será eso de la clave telefónica]
- Máquina: Su clave telefónica es incorrecta. Piiiiiiiiii.

Después de varios intentos infructuosos de que alguno de los empleados del banco me dijera qué onda con la pinche clave telefónica decidí volver a llamar y hacer lo posible por comunicarme con un ser humano.

- Máquina: Servicio de bla, bla, bla. Si quiere tal cosa marque 0, si quiere tal otra cosa marque 1… si no sabe lo que quiere marque 9. Piiiiiiiiiii. Habla con la agente nº tal, ¿en qué puedo ayudarle?
- Yo: Sí, esteeeee… hace unos meses pedí una tarjeta y aún no ha llegado y quería preguntar…
- Ser humano (sin dejarme terminar la frase): Digite su clave telefónica.
- Yo: Es que no tengo clave telefónica.
- Ser humano: Pues tiene que llamar al teléfono tal para que le asignen una. Gracias. Piiiiiiiiiiiiiiiiii

Tras unos minutos para practicar la respiración en tres tiempos llamé al teléfono indicado:

- Máquina: Servicio de bla, bla, bla. Si quiere tal cosa marque 0, si quiere tal otra cosa marque 1… Digite su clave telefónica.
- Yo: [¿Será que pasé a un universo paralelo y no me he enterado?]

Otra pequeña pausa para bajar la energía del corazón (el Tai-Chi hace maravillas) y una nueva llamada:

- Máquina: Servicio de bla, bla, bla. Si quiere tal cosa marque 0, si quiere tal otra cosa marque 1… si no sabe lo que quiere marque 9. Piiiiiiiiiii. Habla con la agente nº tal, ¿en qué puedo ayudarla?
- Yo: Quería pedir mi clave telefónica.
- Ser humano: Nombre
- Yo: Macorina Macorinez.
- Ser humano: ¿Cuál es su número de cuenta, señorita Macorinez?
- Yo: Tal cual.
- Ser humano: ¿Y su dirección? ¿Código de cliente? ¿Código postal? ¿Teléfono? ¿Fecha de nacimiento? ¿Edad? [se conoce que la aritmética no es el fuerte de la señorita agente]
- Yo: Pues esto y lo otro y tal.
- Ser humano: Espere mientras se activa su clave telefónica. Piiiiiiiiiiiiiiii.
- Yo (mordiéndome las uñas y con un hilo de voz): ¿Y la claveeeeeeeeeee?

A estas alturas ya me temblaba el labio inferior y tenía un par de lágrimas luchando por salir. Soy débil. Siento que mi pasaje por este valle de lágrimas es una carga demasiado pesada. Marco el número de nuevo:

[Se repite la conversación anterior, incluyendo la parte de los datos personales]
- Ser humano: Espere mientras…
- Yo (al borde de un ataque de ansiedad): ¡Momentito! ¡¿Cuándo me van a dar la pinche clave?!
- Ser humano (con voz de estar teniendo una paciencia infinita conmigo): Tiene que teclear cuatro números, señorita Macorinez.
- Yo: (tecleo con mano temblorosa la matrícula del mini que tenía mi madre y espero a que se active la clave)

Una vez conseguido el primer objetivo comienzo a ver el futuro con más optimismo. Vuelvo a enfrentarme al aparato telefónico con valentía.

- Máquina: Servicio de bla, bla, bla. Si quiere tal cosa marque 0, si quiere tal otra cosa marque 1… Digite ahora su clave telefónica.
- Yo: [A ver qué dices ahora, Mari Pili.]
- Máquina: En un momentito le atenderá un agente. (Musiquita chunga.)
- Yo: [Joer, y a mí que el final de 2001 me pareció flojo…]
- Ser humano: ¿En qué puedo ayudarle?
- Yo : Sí, esteeeee… hace unos meses pedí una tarjeta…
- Ser humano: ¿Su nombre?
- Yo: Joseph K… esteeeee…. Macorina Macorinez.
- Ser humano: Señorita Macorinez, explíquenos su problema.
- Yo: [Mi problema es la imposibilidad de establecer un vínculo de comunicación verbal con usted] Es que hace unos meses pedí una tarjeta…
- Ser humano: Señorita Macorinez, ¿pidió una tarjeta?
- Yo: Exacto. Ya nos vamos entendiendo. Pedí una tarjeta y…
- Ser humano: ¿Y su dirección? ¿Código de cliente? ¿Código postal? ¿Teléfono? ¿Fecha de nacimiento? ¿Edad?
- Yo: [Y dijo dios: bienaventurado Job porque cuando hubiere resistido la prueba recibirá la corona de vida que he prometido a los que me aman]. Pues tal y cual y esto y lo otro.
- Ser humano: Señorita Macorinez, entonces pidió una tarjeta.
- Yo: [¡Y dale!]: Sí, y han pasado tres meses y aún no la he recibido.
- Ser humano: Señorita Macorinez, haga el favor de esperar mientras consulto mi base de datos. (Musiquita chunga)
- Yo: [Tranqui, tranqui… si todavía queda el advenimiento del anticristo para la llegada del juicio final] …
- Ser humano: Sigue ahí, ¿señorita Macorinez?
- Yo: [Mayormente ando de retiro espiritual en Dharamsala] Sí, sí dígame, aquí estoy.
- Ser humano: Señorita Macorinez, no nos consta ninguna solicitud de tarjeta.
- Yo: …
- Ser humano: Señorita Macorinez, continúa a la escucha.
- Yo: El patio de mi casa es particular, ¿sabe? Si llueve no se moja, como los demás.
- Ser humano: Señorita Macorinez, ¿se encuentra bien?
- Yo: Piiiiiiiiiiiiiiiiii

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Tuesday, October 24, 2006

Telenovela

Nunca me han gustado especialmente las telenovelas. Aunque, como todo el mundo, lo que veía eran los documentales de los leones del Serenguety de la 2, también he visto alguna telenovela, que una no es de piedra. Cuando estaba en el instituto en turno de tarde (yo soy de la generación de los 45 niños por clase y doble turno en los institutos públicos) seguí algunos capítulos de un engendro llamado “Los ricos también lloran”. Y lloraban, vaya si lloraban, pero se movían en un mundo relativamente fácil de entender. Había una más mala que la quina, guapa pero de pelo corto y sobremaquillada y estaba la protagonista de belleza clásica y aire infantil (Verónica Castro, creo) que era buena, buena, buena. También llegué a ver algunos capítulos de aquella de la familia de viticultores de California y ya en la edad adulta me enganché a una llamada “Mulheres Apaixonadas”, ahí es nada. Como ven no le hago ascos a una pequeña dosis de pasiones desenfrenadas de vez en cuando. Una cosa bien distinta es vivir dentro de una telenovela. Y aquí es donde yo estoy ahora… como personaje secundario.

El guión: A estaba con B, pero B no quería a A y un día decidió irse. Pese a que A hablaba muy mal de B y a que aparentemente no le veía más que defectos no se alegró por su partida sino que se puso muy triste y le suplicó que volviera. B a su vez no pudo soportar el chantaje emocional y volvió. Poco tiempo después B tuvo una aventura con C, que era amiga de A. No se sabe como ésta se enteró y ahora A, B y C están sufriendo y haciéndose daño mutuamente. Yo soy amiga de A y de B y conozco a C. Sé que la situación no debe ser fácil para ellos pero también sé que los unos no tienen la culpa del sufrimiento de los otros. La cosa es que no puedo ni quiero tomar partido por ninguno. Me acusan de ser demasiado racional. Dice A que como no estoy enamorada no lo entiendo. Pero es que A y B tampoco están enamorados, ¡por el amor de deus! Me harta que este tipo de historias se confundan con amor porque no tienen nada que ver. Lo que yo veo, y no hace falta ser Freud para verlo, es que A tiene poca autoestima y que B es cobarde. Como yo sí he conocido el amor (¡toma momento Pantoja!) sí sé lo que es: querer la felicidad del ser amado por encima de todo. Las historias estas de ayer te amé y hoy te quiero ver revolcado en el fango no me gustan ni en las novelas. Y no sé por qué tienen tan buena prensa porque para mí son tan sórdidas como las de ‘fulanito es más listo que yo, ojalá no consiga ese curro’. Llámense celos o envidia, son bajezas humanas contra las que debe luchar cada uno como buenamente pueda. Fin de la historia. ¡Joder, cuánto daño ha hecho Corín Tellado!

Los dejo con una canción de Lenine que se llama Rosebud (O Verbo e a Verba)


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Tuesday, October 17, 2006

Que amor não me engana

R. me mandó esta cita de Pessoa:

Amar é cansar-se de estar só: é uma covardia portanto, e uma traição a nós próprios (importa soberanamente que não amemos).

Es mentira pero es bonito. Es bonito. Pero es cierto. Y es tan bonito. Pero es mentira. Aunque es bonito. Pero es cierto que es mentira.


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La canción, "Que amor não me engana", es de José Afonso.

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